Esta vez sí fui a recogerlo

Quienes leen este blog de vez en cuando sabrán que tengo una relación algo peculiar con los premios. He tenido la fortuna de recibir varios a lo largo de mi carrera, pero en más de una ocasión no he podido asistir al acto de entrega. Unas veces por incompatibilidades de agenda, otras por circunstancias ajenas a mi voluntad, y alguna, como todos recordamos, por culpa de aquella pandemia que convirtió tantos actos públicos en ceremonias suspendidas, aplazadas o simplemente evaporadas.

Por eso, la entrega de ayer en Alicante del Premio Carlos Ruiz Celaá a la Trayectoria Profesional tuvo para mí un significado especial. Naturalmente, por el honor que supone recibir una distinción de este tipo, pero también por una razón más sencilla y más personal: esta vez sí pude estar allí para recogerlo.

El premio, concedido por el Grupo Especializado del Agua del Consejo de Colegios Superiores de Ingenieros de Minas, reconoce trayectorias destacadas en relación con la investigación, el conocimiento, la gestión y la protección del agua subterránea. En esta edición, además, el lema de la convocatoria estaba centrado en la gobernanza, gestión y protección de acuíferos, un tema especialmente próximo a buena parte de mi trabajo de tantos años.

No negaré que había también un pequeño placer añadido en todo esto. Después de haber contado hace ya tiempo en este mismo blog mis desventuras con los premios que me concedían pero no me entregaban personalmente, poder asistir ahora al acto, subir al escenario y recibir el galardón en mano tuvo algo de reparación simbólica. Esta vez no hubo entrega en diferido, ni mensajero, ni foto posterior con el trofeo sobre una mesa: esta vez sí estuve allí. Y de ello queda, afortunadamente, constancia gráfica.

Adjunto un par de fotografías del momento de la entrega, no tanto como prueba de que el premio existe —que eso ya lo suponíamos— sino como prueba de que, por una vez, también estaba yo presente para recogerlo.

Mi agradecimiento a quienes han promovido y concedido esta distinción, así como a tantos compañeros, colegas, alumnos y colaboradores con quienes he compartido trabajo, ideas, proyectos, artículos, congresos y discusiones a lo largo de los años.

Con una mención especial a Andrés Sahuquillo, quien fue el responsable del inicio de esta trayectoria, aquel día que nos presentó en clase el modelo de Prickett y Londquist del USGS, y que yo decidí que ese sería mi campo de investigación futura.

Como suele ocurrir en la universidad y en la investigación, detrás de un reconocimiento individual hay siempre mucho de esfuerzo colectivo.

Sobre el premio Carlos Ruiz Celaá

El Premio Carlos Ruiz Celaá distingue contribuciones relevantes en investigación, conocimiento, gestión, protección y uso sostenible del agua. En su edición de 2026, bajo el lema “Gobernanza, gestión y protección de acuíferos”, el premio a la trayectoria profesional ha reconocido mi dedicación al estudio de la heterogeneidad del subsuelo, la modelización hidrogeológica y la aplicación de métodos geoestadísticos al conocimiento y gestión de las aguas subterráneas.

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