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Placebus y la guillotina asesina

Placebus: el conejo malhumorado

Placebus: el conejo malhumorado

Vuelve Placebusthe magician formerly know as El Gran Pichín, junto a su homónimo, el conejo malhumorado, para una única actuación con motivo del festival Russafart, que se celebra del 27 al 29 de mayo en el barrio de Ruzafa de Valencia. Será el domingo 29 por la tarde, tras la resaca de la final de la Champions, o del concierto que el Orfeo Valencià dará, con el sugerente título Veus i somnis d’altres ports en Guardamar del Segura coincidiendo con la susodicha final y para el selecto público que opte por la música en lugar del fútbol.

No te pierdas la única representación de Placebus y la guillotina asesina en la factoría de arte Ática, plaza del Dr. Landete, 1, 7º-34ª, 46006 Valencia, a las 17:30.

Concierto de fin de curso

El próximo viernes 8 de julio a las 20:00, en el Paraninfo de la UPV, concierto de fin de curso del Coro de la UPV con una selección de canciones populares de las que el coro ha cantado durante los últimos 10 años. Pincha en la imagen si quieres conocer el programa del concierto.

No podía empezar mejor el 2011

Las Columbretes al fondo

El 2 de enero, a las 9:30 de la mañana habíamos quedado en la esquina de la avenida de los Naranjos y la avenida de Cataluña; destino: el desierto de las Palmas en Benicàssim y la ascensión al Bartolo. Pero un inesperado error en la programación del despertador del iPhone (algo así como el efecto 2000, pero trasladado 10 años después), hizo que varios miles de personas alrededor del mundo, en las que me incluyo, nos levantáramos tarde los días 1 y 2 de enero, porque esos días, y sólo esos días, la alarma del iPhone no funcionaba. Con gran sorpresa, e inmediatamente con gran desespero, a las 9:20, desde el confort de la cama, decido abrir el ojo izquierdo para comprobar cuánto faltaba para que sonara el despertador —que estaba programado para las 8:00. ¡No faltaba nada! Y por mucha tolerancia cero que hubiera, el guía de la expedición era yo, así que el resto de la comitiva no me podía dejar en tierra. Tras varias llamadas para avisar al resto del grupo de que llegaríamos tarde dimos instrucciones para que los demás iniciaran camino hacia el monasterio de las Palmas donde nos reuniríamos con ellos. Al final, error unido a confusión hizo que nosotros llegáramos 45 minutos tarde al punto de reunión y que todavía no hubiera llegado el resto de componentes a los que debíamos de haber recogido en nuestro camino hacia la salida de Barcelona.

Subiendo al Bartolo - al fondo Benicàssim

Tras el traspié inicial, a las 10:15 salíamos hacia el Parque Natural del Desierto de las Palmas, llegábamos a la portería del monasterio y nos preparábamos para la subida al Bartolo. El cielo claro, la baja humedad y el sol radiante presagiaban una ruta espléndida, e inaudita para un invernal dos de enero. Comenzamos la ascensión pasando primero por el antro de San Franco de Siena, después por la ermita del Carmen, y ascendemos por un sendero en proceso de recuperación que discurre paralelo a los restos del muro de piedra que marcaba el límite del monasterio. La ascensión se hace más empinada hasta que conseguimos llegar a la cresta y desde allí llegar hasta la cima del Bartolo donde nos encontramos a un nutrido grupo de gente.

En la cima

Tal y como era nuestro objetivo, sacamos las partituras de la Nadala del desert de Matilde Salvador e improvisamos un ensayo por cuerdas para repasar el villancico, que ya cantáramos aquí el año pasado tal día como éste aunque con mucho más frío. El ensayo no fue demasiado bueno, pero habíamos subido para cantar Mare al Bartolo jo no vull pujar e íbamos a cantarlo, aunque esta acción provocara que el espléndido sol que nos había acompañado hasta ahora se ocultara por nubes borrascosas. Por si acaso, y para camuflar nuestra identidad, veníamos preparados con disfraces propios de esta época del año. Así camuflados nos aproximamos a la entrada a la ermita del Ángel Custodio e intentamos entonar el villancico… sin demasiada suerte en lo de la entonación.

Preparados para el cante

Cumplido el objetivo, tomamos el camino de regreso dirección al restaurante donde habíamos reservado mesa para comer. Ya habíamos estado en ese restaurante el año pasado este mismo día, y nos lo habíamos encontrado prácticamente vacío. Esperábamos una comida tranquila, en un local con poca gente, y con unas vistas espectaculares, pero nuestra sorpresa fue encontrarlo abarrotado de gente, sin una mesa libre, salvo la que habíamos reservado y que nos esperaba, y con la típica algarabía de restaurante de playa que dificulta la comunicación verbal, aunque no la gestual, entre los sentados a la misma mesa.

Reponiendo calorías

Comimos, bebimos, y marcamos las pautas que han de guiarnos este 2011, empezando por enmendar la interpretación de la Nadala del desert que habíamos perpetrado en la cima del Bartolo. Así que, a la salida del restaurante, en el aparcamiento, volvieron a salir las partituras, y esta vez sí, con una entonación adecuada pudimos cantar Miracle, miracle, el foc ja s’apaga… y recibir los espontáneos aplausos de los espectadores casuales que allí se encontraban.

De aquí nos fuimos a Sueras, donde el primer domingo de enero (o el último de diciembre, según caiga la fecha) sus habitantes se remontan unas pocas décadas atrás, a la era preindustrial, y rememoran los oficios, muchos de ellos perdidos, que entonces se practicaban, los lugareños van vestidos de la época, las casas se transforman en museos etnográficos, y puedes ver al carpintero, al cestero, al dependiente de ultramarinos, al mondonguero,… Lástima que llegáramos un poco tarde y no pudiéramos disfrutar de todas las actividades que durante todo el día se llevaron a cabo.

Y no acabaría ahí el día. Teníamos que hacer una última visita, al Cabañal,… pero eso será objeto de otra crónica.

50 años no es nada

Comparto aquí el vídeo «Ésta es su vida» que tan primorosamente prepararon mis tres chicas para su estreno durante la celebración de mi 50 cumpleaños. Gracias Inma, Elisa e Isabel.

IAHR International Groundwater Symposium – UPV, Valencia 2010

Mañana 21 de septiembre precalentamos motores para el IV Simposio internacional de hidrogeología con el taller sobre «Análisis global de incertidumbre» que impartirá Srikanta Mishra.

El miércoles 22, a las 8:30 se inaugurará el simposio con la presencia del vicerrector de planificación e innovación, Francisco Mora y del director ejecutivo de la IAHR Christopher George en el que participan más de 150 delegados de 33 países representando los 5 continentes.

Las sesiones tendrán lugar el miércoles 22 y el jueves 23 desde las 8:45 hasta las 18:30 y el viernes 24 entre las 8:45 y las 12:00.

El jueves y como parte de las actividades sociales del mismo, el Coro de la UPV ofrecerá un concierto en la catedral de Valencia a las 20:00 para interpretar el réquiem de Cherubini en do menor acompañado al órgano por Arturo Barba y bajo la dirección de José Francisco Sánchez Iborra. La entrada será libre para todo el público que quiera disfrutar del mismo.

La hija, el regimiento, los piratas y la gallina

Cartel anunciador

Como no podía ser de otra manera, cuando en diciembre pasado Enric Benedé nos comentó en uno de los últimos ensayos del año que se iba a montar una ópera en el Conservatorio Superior de Valencia y que buscaban cantantes interesados en participar en el coro, di un paso al frente vislumbrando la posibilidad de afrontar un nuevo reto. Como tantas otras veces era un salto al vacío —conjugar música, canto, coreografía y actuación escénica en una sola actividad era algo nuevo; pero la posibilidad de subirme a un escenario para hacer lo que, con admiración, había visto hacer a otros, me resultaba demasiado atractiva como para rechazarla. No sabía lo que me esperaba: largas horas de ensayo (y de espera), momentos de tensión, momentos de hechizo y el descubrimiento de un mundo que tenía poco que ver con mis experiencias escénicas anteriores. También he descubierto un ejemplo claro de la importancia del trabajo en equipo y de la delegación de tareas. Pero…, vayamos por partes.

El 18 de diciembre, a punto de comenzar nuestro concierto de Navidad, al que seguiría la fiesta sorpresa de cumpleaños de Inma, me paso por el Conservatorio a recoger las partituras. Allí conozco a Amadeo Lloris, quien será el encargado de preparar musicalmente al coro y a quien estoy muy agradecido por permitirnos participar y por su dedicación al proyecto, allí también me entero de que la ópera a representar es «La Fille du Regiment«, ópera cómica en dos actos de Gaetano Donizetti. La participación del coro de hombres es importante con una larga presencia en escena. Quedamos emplazados para el primer ensayo musical el primer viernes lectivo de 2010. Entre tanto hubo tiempo para localizar algunas grabaciones de la ópera, con Pavarotti y Sutherland, con Pons y Baccaloni, incluso una grabación en vídeo con Flórez y Dessay que será nuestra principal referencia de qué va a pasar en escena. También localizamos el libreto traducido y descubrimos que el aria «A mes amis» del tenor en el primer acto es conocida como una de las más exigentes para los tenores solistas por la sucesión de nueve exigentes does agudos.

Piratas a la vista

Llegó enero y el primer ensayo y allí nos fuimos los cinco voluntarios del Coro de la UPV. Tenía gran curiosidad por ver cómo se organizaban los ensayos, aunque al principio estaba claro que los ensayos serían musicales y no muy diferentes de aquéllos a los que estaba acostumbrado en el Coro de la UPV. También tenía curiosidad por saber quiénes iban a ser nuestros compañeros. Y ese día empezaron las sorpresas, la primera sorpresa fue que, como en el ejército, «el valor se nos suponía»: no iba a haber ensayos parciales, y se esperaba que a los ensayos se iba con la obra ya estudiada, al fin y al cabo, la obra habría que cantarla de memoria; la segunda fue que la mitad de los componentes del coro ya habían actuado con nosotros en el coro de la UPV, pero ¡como solistas! ¿Dónde nos habíamos metido? Allí estaban Sebastià Peris, que hacía de bajo solista en la obra que estábamos preparando, «El Canto de los Bosques«, Néstor Catalá, que había hecho de tenor solista en Carmina Burana dos años atrás, Héctor García, a quien conocíamos de solista de l’Orfeó d’Aldaia y luego nos enteramos que Jordi Sánchez era cantante solista del grupo Rosebad, que Néster Martorell también era cantante solista… El ambiente que se respiraba en ese primer ensayo era muy bueno, casi todos se conocían de talleres de ópera anteriores y muchos no se habían vuelto a ver desde el último proyecto. De aquel primer ensayo hay que mencionar la personalidad inquieta de César Asunción, que rápidamente hizo de maestro de ceremonias presentándose primero él, e inmediatamente, a todos los que tenía alrededor. César, junto a Josevi Jorcano, serían los más regulares en los meses venideros y darían un toque divertido y transgresor a los largos ensayos que nos quedaban por delante.

Anexo B

Fueron pasando los primeros ensayos, y los que no leemos música a primera vista, ni tocamos ningún instrumento, tuvimos que ingeniárnoslas para esclarecer las melodías que teníamos que cantar y poder acudir a los ensayos con cierta confianza. Confianza que, en otro sentido, se iba estableciendo con el resto de miembros del coro y que me llevó a saber de la pasión por el jazz, y por la ópera, de Miguel Gibaja, quien toca la guitarra eléctrica en la Jazzbona Big Band y quien asiste a todas las representaciones de ópera del Palau de les Arts, y en muchos casos en más de una ocasión a la misma obra; o conocer el reto que se planteó —y superó— Jordi Sánchez, de recorrer los últimos 100 kms del camino de Santiago corriendo. También nos empezaron a informar de lo que nos vendría más adelante, los ensayos de escena con Araceli Bergillos y los de orquesta con Ramón Ramírez, de cuyos fuertes y temperamentales caracteres debíamos estar avisados.

Anexo B

La obra estaba simplemente leída, muy lejos de estar memorizada y mucho más lejos de estar interiorizada, cuando pasamos al Anexo B para el primer ensayo de escena. Nuevas experiencias y gratas sorpresas. La primera, descubrir a los solistas que iban a protagonizar la ópera mostrándonos lo que sabían hacer. Era como asistir a un pase privado de la ópera. Aquel día conocimos a Neus Roig, Carmen Bou, Miriam Arnouk, Jorge Franco, Víctor Cabezas, Soledad Pedrosa y a David Sánchez, a los que más adelante se unirían Jesús Álvarez, Juan F. Durá y Manuela Muñoz, y a partir de aquel momento dejaron de ser ellos para ser nuestra Marie, nuestro Tonio, Sulpice, la Marquise, Hortensius,… La segunda, conocer a Araceli. Comenzó a explicarnos cómo había ideado la escenografía y cuáles serían nuestros papeles y empezó a hablar de lo que habría en el escenario, como si lo estuviera viendo, aunque en la sala de ensayos lo único que había era una silla de ruedas, que haría el papel de bote, y una escalera de cartón piedra, que haría el papel de barco, y el resto… nos lo imaginábamos. Sólo el día del estreno pude entender la claridad con la que Araceli había ideado toda la escenografía y lo que quería decir realmente cuando nos daba indicaciones: «… y vosotros os subiréis al barco …», «… y habrá unos espadachines batiéndose al fondo…», «… y saldrá un malabarista…».

¡Locos piratas!

Araceli repasó el guión de su concepción de la ópera y ya nos dijo que el coro apareceríamos como náufragos, después como piratas y finalmente como nobles. El primer ensayo de escena fue duro, ni estábamos en nuestro papel de náufragos, ni nos sabíamos los números, ni eramos capaces de sumergirnos en aquél mundo que había ideado, especialmente para nosotros, la directora de escena. También conocimos aquel día a alguien que ha mantenido un discreto segundo plano y cuya labor no debe desestimarse, Inés de Arvizu, la ayudante de dirección de escena, quien, omnipresente en los ensayos, tomaba notas y hacía indicaciones de cuándo, cómo y dónde debían de producirse todos los movimientos en el escenario.

A cinco manos

Tras los dos primeros ensayos de escena, llegó Cristina Alfonso, la coreógrafa. ¿Cuánto nos habrá hecho sufrir? ¿Y cuánto le habremos hecho sufrir nosotros a ella? Estábamos preparando una ópera, así que además de cantar nuestros números había que actuar, y, en ocasiones, bailar, y hacerlo aconjuntadamente. Y para eso ha estado allí Cristina, montando números de baile que no fueran difíciles de recordar y luchando con la dificultad que supone la falta de regularidad de gran parte de los participantes. Desesperada estaba cuando un viernes montábamos un número, y al viernes siguiente no salía nada, y había que empezar de nuevo. ¿Cuántos kilómetros habremos recorrido dándole vueltas a la Marquise al ritmo de «Allons, plus d’alarmes»? Gracias Cristina por tu paciencia.

Sábado en el Anexo B

Sábado en el Anexo B

El estreno estaba fijado para el 28 de mayo, aunque distante al principio, las semanas pasaban rápido y el calendario académico con sus vacaciones de fallas y de Semana Santa, reducía las semanas hábiles de ensayo dramáticamente. La parte musical iba progresando adecuadamente, pero seguíamos haciendo kilómetros alrededor de la Marquise y la coreografía no progresaba tan adecuadamente: hacía falta aumentar la frecuencia de los ensayos de escena. Empezamos a ensayar también los sábados por la mañana. Fueron sábados en los que los que llegábamos puntualmente podíamos charlar un rato con Amadeo sobre las vicisitudes del montaje. Amadeo, el hombre tranquilo, repetía que éste era un montaje difícil pero que confiaba en que estuviera listo para el día del estreno (pero no antes). Hubo que sacrificar parte de nuestras actividades de fin de semana para poder asistir a estos ensayos extraordinarios en un Conservatorio donde no había nadie más que nosotros. Y conocimos a Óscar Hernández, el bombero, quien haría los malabares, regiduría y nos daría clases de «actitud pirata».

Llegó el mes de mayo, el mes del estreno, y aquello no parecía que pudiera estar listo para el día 28. Tuvimos un ensayo, sólo coro y piano, con el director de la orquesta, Ramón Ramírez. Afortunadamente, el ensayo fue tan penoso que sería imposible hacerlo peor. Cuando llegamos al final del primer acto, Ramón decidió dejarnos seguir trabajando con Amadeo e hizo un comentario muy pertinente: todavía estábamos muy pendientes de la partitura y no la habíamos interiorizado, su interpretación debía de ser casi mecánica, sin necesidad de pensar en ella. Y tenía razón. Ramón se fue con una mala impresión del coro, pero ya nos encargaríamos nosotros de hacérsela cambiar. El siguiente viernes sería el primero de los dos ensayos con orquesta y sólo quedaban cuatro semanas para el debut.

Italiana

Viernes 7 de mayo: primera italiana. ¿Italiana? ¿Qué era eso de una italiana? Me comentan que es un ensayo en escena con orquesta pero con partituras en la mano. Nos convocan en el nuevo edificio del Conservatorio. Prácticamente somos los que inauguramos el edificio: todo está nuevo, los atriles conservan los precintos y algunas sillas sus fundas de embalaje. Ensayamos primero en el aula de coro, presidida por un majestuoso piano de cola y después pasamos al aula de orquesta, donde en vez de un ensayo de escena hacemos un ensayo musical. Descubrimos el fuerte carácter de Ramón Ramírez y también que va a llevar el tempo de algunos números un poco más lento de lo que lo habíamos ensayado; algo que podemos corregir durante ese ensayo pero que nos llevará de cabeza en los ensayos generales y en las representaciones. A partir de este día el ritmo de trabajo aumenta, el sábado 15 tenemos un ensayo de escena previo a la representación en versión concierto programada para el lunes 17 en la Universidad Politécnica. La obra todavía no está memorizada en su totalidad, aún así, Araceli anuncia que la actuación en la UPV será escenificada, sin vestuario ni maquillaje, pero con los movimientos escénicos que habíamos ensayado. ¡No puede ser! ¡Pero si todavía no nos sabemos la música y de la coreografía del coro en el segundo movimiento no hemos hecho nada aún! Al final se decide que en el segundo movimiento el coro saldrá con partituras, pero el primero va de memoria y escenificado.

Pirateando

La actuación en la UPV sirve como prueba de fuego y de primera toma de contacto con un escenario y con público (aunque sea poco). Se salvan los papeles, se notan las carencias, y se graba la actuación que servirá para dar las últimas indicaciones en el próximo ensayo. Sólo quedan dos ensayos, viernes y sábado y la semana siguiente ya son los generales y la actuación. Ese viernes y ese sábado fueron muy tensos. La obra estaba casi a punto, pero quedaban mil detalles por pulir. Hubo cambios de última hora que había que transmitir a los que no había venido a ensayar. Hubo quejas y lamentos y subidas de tono y alguno se quedó encerrado en el minúsculo baño del Anexo B.

Vivandiere

Llegada la semana final, nosotros, el coro, éramos conscientes de las muchas horas que habíamos echado corriendo en círculos alrededor de la Marquise, y también éramos conscientes del trabajazo de los solistas preparándose sus papeles. De lo que no éramos tan conscientes era de que al mismo tiempo que nosotros preparábamos nuestra parte musical y escénica había una multitud de gente que también estaba trabajando en aras del éxito de «La Fille du Régiment»: los alumnos del Departamento de Diseño Gráfico de la Escola d’Art i Superior de Diseny participaron en un concurso para elegir el cartel anunciador; los alumnos del Departamento de Moda, bajo la dirección de Amparo Peguero y Elena Cerdá habían estado diseñando y realizando el vestuario; los alumnos de la asignatura de Escenografía de la Facultad de Bellas Artes de la UPV habían diseñado y realizado los decorados; el departamento de Asesoría e Imagen Personal del IES Cabanyal estuvo colaborando en la peluquería y el maquillaje; y, por supuesto, sin olvidar el trabajo de todos los que forman parte de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Valencia.

La Marquise

El miércoles 26 tocamos por fin escena y comprobamos, para nuestro deleite, que allí estaba el barco del que tanto habíamos oído, que todos teníamos nuestra indumentaria para caracterizarnos de náufragos, de piratas o de nobles, que los postizos (para los que no tenemos pelo en pecho) reposaban en los maniquíes… Superamos nuestra primera toma de contacto con la orquesta en el foso y los intérpretes en escena. Se hicieron las correcciones y repasos pertinentes. El jueves 27 tuvimos los dos ensayos generales y fuimos, por fin, conscientes de que la obra iba a salir e iba a salir bien. Ahora ya podíamos (y debíamos) valorar el trabajo de tanta gente y cómo este trabajo había acabado ensamblándose para resultar en una producción que seguro que gustaría al público. Ahora podíamos vivir aquello que nos contaba Araceli el día que la conocimos y que sólo ella veía con clarividencia.

Cette elle, notre fille

El viernes 28 de mayo era el estreno. A las 17:00 comenzamos a caracterizarnos como náufragos. A las 19:00 se abre el telón, a lo lejos se oye «L’enemi s’avance»…

Gracias Amadeo, gracias Araceli, gracias Cristina, gracias a todos los que habéis hecho posible este proyecto y a todos los que nos habéis acompañado en el camino. Esta experiencia, como todas las primeras experiencias, será, para mí, imposible de olvidar.

Clueca

P.D. Si has llegado hasta aquí, estarás esperando la explicación del porqué de «la gallina» en el título: aquí te dejo una foto de Clueca pero tendrás que venir a la próxima representación para enterarte, el viernes 4 de junio en el Teatro Serrano de Gandía.

P.D. 2. Si quieres ver más fotos pulsa en los siguientes enlaces: éste, éste, éste y éste

De réquiem a réquiem

[singlepic id=88 w=320 h=240 float=left]Estos últimos días vamos de réquiem en réquiem y acabamos no sabiendo el «Dies Irae» que nos toca. Esta tarde a las 20:30 con el Coro de Quart de Poblet, cantaremos el Requiem de Mozart en la Iglesia del Ángel Custodio (c/ Salamanca) y el miércoles a las 21:00 con el Coro de la UPV el Requiem de Cherubini en Do menor en la Iglesia de Santa María del Mar (c/ Tribunal de les Aigües). Y entre ensayo de uno y del otro, ensayo de la ópera de Donizetti, «La hija del regimiento».

Subida al Montgó por el Barranc de l’Hedra

El sábado subimos al Montgó por el Barranc de l’Hedra. No conocía la ruta pero pensé que al ser corta aunque fuera empinada sería asequible y del agrado de todo los participantes. El problema con los barrancos es que a medida que te acercas a su inicio se van haciendo más empinados y en algún momento parecía que estábamos trepando como cabras más que disfrutando de un sendero bucólico y pastoril. El objetivo fundamental de esta salida era cantar la Cançoneta del Montgó cuando llegáramos a la cima, emulando el canto de la Nadala del Desert cuando subimos al Bartolo. En una de las paradas al salir del barranco y aprovechando la buena sonoridad que las paredes del barranco nos proporcionaban hicimos un primer ensayo. La canción no estaba todavía para grabar. Parece que hacían falta unos parciales. Seguimos subiendo haciendo la Creueta de Dènia y aunque el terreno era menos empinado parece que alguien se había encargado de agujerear todas las piedras del camino para dificultar la marcha. Llegamos, con algunas bajas, a la Creueta y no pudimos cantar la Cançoneta por falta de efectivos. A la vuelta y tras la comida, en el sendero de regreso y aprovechando la salida del sol, decidimos interpretar la Cançonceta del Montgó con desigual acierto.

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Requiem de Cherubini en Do menor

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El Coro de la Universidad Politécnica de Valencia interpretará el Requiem de Cherubini en Do menor acompañada al órgano por Arturo Barba y bajo la dirección de Jose Francisco Sánchez el próximo lunes 29 de marzo a las 20:30 en la Iglesia del Ángel Custodio de Valencia (esquina de la c/ Salamanca esquina con la c/ Reina Doña Germana) el próximo miércoles 31 de marzo, a las 21:00 en la Iglesia del Santa María del Mar (c/ Tribunal de les Aigües, 1)

(Fotos hechas en un cementario casi abandonado en Cantabria en julio de 2005)

El Canto de los Bosques o ¡qué vida la del cantante!

Esperando en el camerino del Palau

La semana pasada fue agotadora. Tras un mes de ensayos intensos preparando la obra «El Canto de los Bosques», op. 81 de Dimitri Shostakovich, nos dispusimos a las tres representaciones consecutivas que teníamos concertadas. El jueves en el Palau de la Música de Valencia, junto al Coro y la Orquesta del Conservatorio Profesional de Valencia. La única pega que le puedo poner a ese concierto fue la larga espera que tuvimos que hacer hasta que salimos a escena. Pero una vez ubicados, con una Palau de la Música a rebosar —hasta el punto de que el coro de niños, que generalmente se coloca en las traseras, tuvo que ubicarse de pie bajo el órgano y fuera de vista del público de platea— con una orquesta que sonó mucho mejor que en cualquier ensayo y con un director que prescindió de las partituras para concentrarse en la dirección, las sensaciones fueron excelentes y salvando los pequeños fallos que cabe esperar en artistas no profesionales, todos salimos satisfechos con el trabajo hecho.

Final del concierto en Alcàsser

El sábado, a las 17:30, ensayo general en Alcàsser con la Coral Polifónica d’Alcàsser y la Jove Orquestra Simfònica de l’Ateneu de Cullera y a las 20:00 concierto. Cambiaba el escenario, pero también nuestros compañeros músicos y cantantes. El concierto se enmarcaba dentro de los actos de celebración del cincuentenario de la creación de la Coral de Alcàsser. Cincuenta años, que se dice pronto, ¡y con alguno de los miembros fundadores todavía en activo! Tras el ensayo general y mientras esperábamos el comienzo del concierto, los componentes de la Coral de Alcàsser nos obsequiaron con un surtido de dulces caseros de los de chuparse los dedos, y que según me explicaron, son típicos de «la setmana de bous». Y comenzó el concierto. Butacas y pasillos del Centro Cultural estaban llenos. Y volvimos a interpretar este oratorio que le permitió a Shostakovich reencontrarse con el régimen soviético que le acusaba de no componer obras accesible al «pueblo». Preocupados por la sonoridad de la caja, al fondo de la cual se encontraba el coro, volvimos a cantar recordando la devastación de la foresta rusa para acabar con la fuga «Slava» llamando a la replantación de los bosques. Todos quedamos contentos del resultado. Nuestro director, a la sazón hijo de Alcàsser y director, también, de la Coral de Alcàsser, nos entregó, en nombre del Ayuntamiento, una placa reconociendo nuestra participación en el cincuentenario de la coral. Y Pascual Martínez, el director de la obra y vecino de Cullera se despidió diciendo «y mañana la apoteosis».

El auditorio de Cullera acabó llenándose

Porque el domingo, a las 12:00 de la mañana teníamos la tercera actuación, esta vez en la Casa de la Cultura de Cullera, casa también de la orquesta y en la que Pascual esperaba un final apoteósico. En el viaje desde Valencia se empezaba a notar un principio de nostalgia al pensar que ésta iba a ser la última interpretación de El Canto de los Bosques. Todos los ensayos, todos los sábados en el conservatorio, el trabajo con la orquesta hasta la medianoche, todo el esfuerzo hecho culminaba con este último concierto. Ya no había que reservar la voz para el próximo concierto, ya no había posibilidad de corregir ninguna entrada del coro; con el último Slava en fortísimo daríamos el carpetazo final a este proyecto. Y lo dimos. Lo dimos todo en este concierto para deleite del público, …, y nuestro.

Tengo que añadir que estos conciertos no se hubieran podido ofrecer sin la participación de dos solistas de lujo con los que tuvimos el honor de contar en las tres actuaciones: el barítono Sebastiá Peris y el tenor Jesús Navarro. Enhorabuena a ellos también.

El Coro de la UPV en el Paraninfo de la UPV

Tras su exitoso concierto de crítica y público en el Monasterio de San Cristóbal, el coro de la UPV se enfrenta a su prueba de fuego, un auditorio con poca resonancia y ante su público. ¿Lograrán mejorar el concierto del pasado viernes?

Este viernes 18 de diciembre a las 20:00 en el Paraninfo de la UPV con el siguiente programa:

I Parte
Cançoner del Duc de Calabria
Verbum Caro
Un niño nos es nacido
Alta Reina Soberana
Riu, riu, chiu
J.B. Comes
Exsurgens Joseph
E. Artal
Dios vino a salvar al mundo
Buen Jesús
Pastoret, on vas?
Puer natus in Bethleem

II Parte
Matilde Salvador
Cançoneta de la pigà
Prec de Nadal
Nadala dels vents
Nadala del desert
A. Blanquer
Pastoret, on vas?
Feu-me llenya
A Betlem m’en vaig